miércoles, 22 de marzo de 2023

Inclusión, interculturalidad y educación emocional

 

Hay una relación muy estrecha entre el desarrollo emocional y el desarrollo cognitivo (Piaget, 1954; Bisquerra, 2013). En la teoría del aprendizaje de David Ausubel, para desarrollar un aprendizaje significativo es necesario generar una componente emocional previa “la motivación”, que da significado y sentido a aquello que aprendemos. En este sentido, el aprendizaje no solo tiene una componente cognitiva, sino que para desarrollarse requiere de una componente emocional.

Las investigaciones de Richard Davidson (2013) y Daniel Goleman (1995) sobre el impacto que tiene el desarrollo de las competencias emocionales en la persona, va más allá de la adquisición de conocimientos y habilidades intelectuales, o la motivación para favorecer el aprendizaje. Sino que, la podemos vincular a desarrollar habilidades y dimensiones socioemocionales intrapersonales e interpersonales, desde la concepción de la misma persona (su valoración de si, autoestima) hasta la manera de relacionarse con los demás.  De acuerdo a Daniel Goleman, para fomentar la cooperación, la compasión y el altruismo se requiere desarrollar nuestras habilidades emocionales, ya que aprender a relacionarme mejor conmigo mismo puede ayudar a relacionarme mejor con los demás. Al aprender el valor que tengo como ser humano, me permite valorar al otro y darme cuenta, que mi definición como persona se constituye incluyendo a los demás.  En consecuencia, al desarrollar habilidades emocionales en la escuela, los alumnos pueden generan un espacio de convivencia inclusivo.

Para Humberto Maturana, la educación es enseñarle a la persona como moverse en el mundo a través de ir conociendo el mundo. Hemos inventado teorías para justificar lo que hacemos, en muchas ocasiones hemos generados espacios de discriminación y desconfianza.  La discriminación es desconfianza sobre la legitimidad del otro, como desconfío de su legitimidad entonces lo separo, lo niego, lo someto, tanto desconfío de que tengo miedo y hago todo un sistema (social, cultural, legal, político, educativo) que justifica la discriminación. La educación emocional nos permite conocer, regular y gestionar nuestros miedos y desconfianzas, y da oportunidad para redescubrir ese conversar (“dar vueltas juntos”) que nos construye y nos humaniza.

La educación inclusiva es un modelo pedagógico que busca atender las necesidades de aprendizaje de todos los niños, jóvenes y adultos con especial énfasis en aquellos que son vulnerables a la marginalidad y la exclusión social. La educación inclusiva es una nueva manera de entender la riqueza de la diversidad en el salón de clase.

Desde esta perspectiva, la inclusión implica la diversidad; la diversidad de ideas y maneras de pensar, de creer, de sentir, amar, de ser; la diversidad es la complejidad en las maneras de ser de la persona, de aceptar y respetar, de incluir a quien tiene ideologías diferentes, creencias religiosas distintas, quien desarrolla otras maneras de ser y de alcanzar su bienestar, la inclusión de quienes tienen culturas distintas, géneros y sexualidades diferentes y las diversas maneras de construcción del ser humano, discapacidades motoras o cognitivas, quienes son vulnerables o no han tenido acceso a la educación.

La educación debe ser para todos, como derecho humano de todas las personas y el salón de clase debe ser un espacio de respeto, de libertad y de auto-realización. Para el psicólogo Carl Rogers, la educación debe potencializar las habilidades y conocimientos de los alumnos en un espacio de libertad y creatividad. Así, la educación no busca hacer a los alumnos iguales, sino cada uno distinto y en esa diversidad encuentra su riqueza.

Uno de los principales retos de la educación y sociedad es desarrollar la empatía. Para Daniel Goleman (1995), hay tres tipos de empatía: la empatía cognitiva o intelectual (cuando las ideas de una persona o grupo de personas son semejantes o coincidentes), la empatía afectiva (cuando las emociones o sentimientos de otras personas influyen y afectan a nuestra persona), y la empatía social (cuando sentimos-valoramos a la persona por su condición humana). La empatía social es una empatía necesaria en nuestra sociedad, la asignación de valor de la condición humana sobre cualquier cosa. Esta propuesta de Daniel Goleman es coincidente con las conclusiones de diversas investigaciones de Laurie Santos que ha identificado una relación de correlación positiva entre la condición de bienestar y realizar la práctica de la gratitud y acciones en favor de los demás. Una propuesta semejante, aparece desde la filosofía de la educación de Bernard Lonergan cuando propone la necesidad de que la educación tenga como meta el bien humano, el bien de hacer el bien para los demás, y que, al hacerlo, lo hace para uno mismo.

Edgar Morín (2000) describe siete saberes esenciales para la educación: saber sobre el conocimiento, un saber pertinente, conocer la condición humana, conocer la identidad terrenal, educar para la incertidumbre, enseñar para la comprensión y la convivencia, y desarrollar una ética planetaria. Para E. Morín, la enseñanza debe estar orientada hacia la comprensión (misma que se puede alcanzar a través del pensamiento complejo), la comprensión intelectual compuesta por la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades, y la comprensión humana que se refiere al entendimiento y valoración de la condición humana; una educación que busca la solidaridad, la paz y el bienestar, como el mismo Jean Piaget lo propuso en “¿A dónde va la educación” (1972)?

Esta manera de ver al salón de clase como un espacio libre y un ambiente de convivencia sana y pacifica requiere de la transformación de las maestras y maestros, de asumir la responsabilidad social, moral y ética de nuestra labor docente como centro de la transformación social (en el sentido que ha dicho Paulo Freire), la educación como un medio para liberar al ser humano. Ya que al enseñar, no solamente construimos situaciones de aprendizaje donde se adquiere conocimiento y desarrollan habilidades, sino que nuestra actitud, nuestra personalidad influye en nuestros alumnos, mostramos una manera de vivir y de ser, es un ejercicio de poder y una oportunidad de mostrar a nuestros estudiantes que podemos construir una sociedad inclusiva, con respeto a la diversidad cultural y en un ambiente de convivencia sana y pacífica, una cultura con pleno ejercicio de la libertad  y respeto a los derechos humanos de cada persona.

El desarrollo de la educación emocional en el ser humano es un elemento fundamental para construir una sociedad más inclusiva, justa y humana. 

Jesús Castañeda Rivera

22 de marzo de 2023

 

 


miércoles, 15 de marzo de 2023

Las antiguas ideas sobre la enseñanza y aprendizaje en Grecia


La educación es el proceso de facilitar y apoyar el aprendizaje, la adquisición de conocimientos, habilidades, valores, creencias y hábitos  de un grupo de personas a otras, la educación  es eminentemente  un proceso cultural y biológico que no solamente se produce a través del uso de la palabra sino que está presente en cada una de nuestras acciones, sentimientos y actitudes.

La palabra educación procede del latín educatio “crianza” o educo que significa “educo” o “entreno”. La palabra educación tiene dos etimos latinos: “educere” y “educare” que significan “promover el desarrollo”, el desarrollo intelectual y cultural del educando, desarrollar sus potencialidades psíquicas y cognitivas.

Al  hablar de educación es necesario hablar de enseñanza, como uno de los procesos para educarse. Aunque, enseñar no es educar, la enseñanza es una parte importante para la construcción de la educación de una persona y una sociedad.

Una de las primeras maneras de entender la enseñanza la debemos a Sócrates (470-399 A. C.). La idea básica del método socrático  de enseñanza  consiste en que el maestro no inculca al alumno el conocimiento, pues rechaza que su mente sea un receptáculo o cajón vacío donde se puedan introducir distintas verdades, es el alumno (discípulo) quien extrae de sí mismo el conocimiento. Para Sócrates, el conocimiento reside en el ser humano, pero es necesario redescubrirlo y una manera de hacerlo es a través de la gestión de preguntas y respuestas (mayéutica) así nace el conocimiento, así se pare el conocimiento.

La base de las enseñanzas de Sócrates tiene la creencia de la comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor y virtud, y el autoconocimiento de la persona. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal, por otra parte, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen el bien actuaran de manera justa. Hace énfasis en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales, estas ideas influyeron en su discípulo más importante, Platón.

 Platón, en una de sus teorías más conocidas, sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y participan de otros entes, perfectos y autónomos (ideas) de carácter ontológico superior que no perceptibles mediante  los sentidos. Cada idea es única e inmutable, mientras que las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La contraposición entre realidad y conocimiento es descrita en Platón, ya que considera que  la única forma de acceder a la realidad inteligible es mediante la razón y el entendimiento; y el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso. En su obra, resalta la dicotomía entre el mundo inteligible y el mundo sensible, y también el conflicto entre la naturaleza y las creencias de la época concernientes al rol de la herencia y del medio ambiente en el desarrollo de la personalidad y la inteligencia del hombre, mucho antes del debate entre la naturaleza y la crianza del hombre en la época de Thomas Hobbes y John Locke.  También en Platón podemos analizar la dicotomía entre el saber y la opinión, ahí se anticipa a debates posteriores entre empirismo y racionalismo, y la distinción entre objeto y sujeto.

Para Platón, el papel del educador reside integrar al educando un proceso de interiorización para que éste pueda pertenecer al mundo de las ideas, y el método para alcanzarlo es “la dialéctica”, ya que por este medio gradualmente ascendemos desde la opinión (imaginación y creencias) hasta el verdadero conocimiento de la realidad. Posteriormente, viene la contemplación inmediata de las ideas, cuyo logro no es posible sin la renuncia corporal  y los sentidos.

En el pensamiento de Platón, la educación tiene como fin formar hombres  plenos y virtuosos como en Sócrates, pero se adelanta a observar la relación entre individuo y sociedad, o ciudadano y polis.

Uno de los alumnos de Platón más sobresalientes es Aristóteles (384 A. C. – 322 A. C.) quien escribió sobre lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, política, estética, retórica, física, astronomía y biología. Aristóteles  formuló la teoría de la  generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto potencia, entre otras contribuciones importantes. Para Aristóteles, el mundo no tiene compartimentos, admite al igual que Sócrates y Platón , que la esencia es lo que define al ser, concibe la esencia como la forma (a diferencia de sus antecesores) que está unida inseparablemente  a la materia, construyendo juntas al ser, que es la sustancia. La afirmación sobre la importancia del conocimiento sensible, y del conocimiento de lo singular para llegar a lo universal, abrió las posibilidades a la investigación científica. Aristóteles rechazo la teoría de las formas de Platón en la cual las ideas eran la auténtica realidad. 

Al revisar estas ideas, podemos notar que una parte de nuestra práctica docente cotidiana esta influenciada por el pensamiento griego. 

15 de marzo de 2023

Jesús Castañeda Rivera

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viernes, 10 de marzo de 2023

El cerebro y las emociones--Primera Parte

 El cerebro y las emociones--Primera Parte


De acuerdo a Rafael Bisquerra (2009), a partir de la década del cerebro 1990-2000 se ha producido interés sobre la relación entre los procesos cognitivos, el cerebro y las emociones. De esta década a la fecha se ha publicado mas de 25,000 artículos de investigación y difusión sobre estos temas. Algunos libros como el error de Descartes, emoción, razón y cerebro humano de Antonio Damasio (1996) y   el cerebro emocional de LeDoux (1999) nos regalan una descripción sobre la conexión entre los los procesos cognitivos y  bioeléctricos  que realiza nuestro cerebro en torno a la cognición y afecciones.

En Inteligencia emocional  de Daniel Goleman (1995) y Psicopedagogía de las emociones de  Rafael Bisquerra (2009) encontramos una conexión que va mas allá de una descripción neurofisiológica, sino ligada al contexto humano, sobre la relación que guardamos con nosotros mismos y con los demás, sobre como la gestión  de nuestras emociones incide en nuestras decisiones y en la mirada que tenemos de la vida. 

El aprendizaje, ese conjunto de saberes, habilidades y  actitudes  que vamos experimentando y construyendo a lo largo de nuestra vida, también tiene una relación muy especial con nuestras emociones. Desde  la mitad del siglo pasado, Jean Piaget había propuesto que todos proceso cognitivo es guiado por nuestras afecciones, y que la construcción de nuestras afecciones y personalidad esta relacionada con las habilidades cognitivas que vamos desarrollando. La explicación detalla de esta relación aparece en Le Doux (1999).

En el libro de Martín Pinos "Con corazón y cerebro" (1919) se vincula la relación entre nuestra cognición y emociones que influye en la forma de pensar, de ser y que construye y reconstruye nuestra persona. 

La escuela y el desarrollo de los trayectos formativos debe fijar su atención en el desarrollo de  la gestión emocional de los alumnos y docentes. 


Jesús Castañeda Rivera

10 de marzo de 2023